Beatriz Arzamendi, «Tenemos un patrimonio rico y de calidad, con autores, intérpretes, directores de escena, músicos, compositores, … con enorme talento y gran capacidad creativa»

El Festival de danza LDC, quiere ser una plataforma para dar visibilidad a los profesionales de las artes escénicas, poner en valor sus trabajos y ser un punto de encuentro para la reflexión sobre el sector. En esta nueva entrega, conoceremos un poco más de Beatriz Arzamendi, coordinadora del Centro Coreográfico Canal en el Departamento Artístico, quien nos habla sobre sus primeros contactos con la danza y la música, y cómo considera que estas disciplinas han evolucionado a través de los años.

Conoce más sobre el futuro de la música contemporánea desde la perspectiva de una profesional en el área.


Fotografía Jaime Villanueva (Diario Vasco) 


– Háblanos sobre ti. ¿Cómo comienza tu experiencia en el sector de la danza?

Mi primer contacto con la danza empieza de pequeña, tuve en mi formación artística la danza clásica como uno de mis objetivos. Siempre me apasionó este mundo, aunque luego me decanté claramente por la música, como no podía ser de otra manera teniendo un padre músico. Al entrar a trabajar en los Teatros del Canal comencé precisamente en el Centro de Danza y compartía simultáneamente la gestión del Centro de Danza con la sección de música en el Teatro.  En el año 2017/18 asumí la responsabilidad como Coordinadora del Centro de Danza.

Este trabajo tan especial y único, junto a bailarines a los que he visto crear sus propias obras desde el minuto 1, observando cada instante de la creación, han hecho sentirme una privilegiada por estar en esa situación absolutamente enriquecedora para una persona que vive el acto de la creación musical como un desafío permanente y que cada obra constituye un nuevo universo.

No estamos lejos, tenemos mucho en común los que nos dedicamos en el arte a inventar:  música, danza, literatura, obra dramática…

Las etapas, los recorridos, los planteamientos, el caos inicial… son muy parecidos.

 A la hora de promocionarme, como artista, no he sabido nunca hacerlo, sin embargo, soy una gran luchadora a la hora de defender las obras de otros artistas, en mi caso con los bailarines con los que empatizo enormemente.


– ¿Cómo crees que las artes escénicas y la música han evolucionado en los últimos años?

Yo creo que tenemos un patrimonio rico y de calidad, con autores, intérpretes, directores de escena, músicos, compositores, … con enorme talento y gran capacidad creativa. Tenemos las generaciones de artistas mejor formadas de las últimas décadas. La pena es que muchos de ellos tienen que desarrollar sus propuestas en otros lugares por la falta de oportunidad aquí. La oferta de espectáculos es amplia (en las grandes capitales) pero el público con un hábito de consumo regular sigue siendo pequeño. En los años 90 principalmente, se hicieron grandes inversiones en infraestructuras escénicas que hace que tengamos una red de espacios escénicos aceptable. Quizás falta una planificación y modelos de gestión adecuados para rentabilizar esos espacios. La preparación de profesionales, tanto desde el aspecto técnico como de creadores ha sido cada vez mayor; falta por conseguir una mayor profesionalización de la gestión. (aunque esto también va mejorando)

Parece que el valor social de las artes escénicas es bajo. Hay poco interés por el teatro (es lo que dicen las encuestas), menos aún por la danza y la ópera.

Lo que en mi opinión falta es una MAYOR ACCIÓN EDUCATIVA. Se podría así trabajar en la formación de valores e intereses personales, hay que incidir -gracias a la universalidad del sistema educativo- precisamente en la formación de nuevos públicos. A través del sistema educativo universal, se nos permitiría poner al alcance de todos los ciudadanos oportunidades culturales que ofrecieran desde la infancia el acercamiento al teatro, a los auditorios, a un espectáculo de danza o de ópera.

En este momento, con la pandemia, se han suspendido miles de funciones hay una situación de emergencia cultural. Se necesita un “plan de choque” con fondos suficientes que hagan frente a toda esta situación.


– ¿Cómo ve Beatriz, el futuro de la música contemporánea? Según tu experiencia, ¿Qué retos y cambios aún faltan por afrontar en este sector?

Yo creo que el reto es similar a otras disciplinas artísticas contemporáneas. Solo desde la base de la educación es posible formar un público que reclame este repertorio, el de la Nueva Música, unos programadores que lo incluyan en sus temporadas y unos intérpretes que divulguen e incluyan con naturalidad en su repertorio. También, que exista mayor paridad en las programaciones musicales, por lo menos en festivales y auditorios públicos; así como mayor diversidad y riesgo a la hora de programar. Hay que reclamar la inclusión de nuevos repertorios, nos pasamos la vida entera escuchando lo mismo, eliminando la posibilidad de descubrir tantas y tantas obras geniales. Incidir en la divulgación de este repertorio, acercando al público la Nueva Música de la mano de los propios compositores.

Se debería exigir un compromiso mayor, cuando se apoya o subvenciona con dinero público a interpretes musicales o solistas de llevar en su repertorio, música actual de compositores vivos…

Diría algo más, tendría que haber mayor implicación por parte de las Orquestas que están apoyadas y soportadas por Instituciones públicas con los compositores/as actuales. Debería ser una exigencia en su programación la presencia de obras nuevas, compartiendo programa con un repertorio más popular o tradicional. Estamos- muchas veces- desamparados institucionalmente.


– Como profesional, ¿en qué proyectos te encuentras trabajando?

En este momento tengo muchos proyectos entre mis manos, un encargo sinfónico, un trío, una ópera de cámara…. lo que necesito es TIEMPO!!

Es lo que me falta. Tengo que compaginar mi trabajo en los Teatros del Canal con todos los proyectos artísticos personales y… a veces es agotador cumplir con las fechas de entrega. Acabada una obra, empieza la aventura de la siguiente; es una tarea sin fin, sin descanso que requiere la dedicación de un tiempo que resulta siempre insuficiente, en el que hay que extraer toda la energía de la fuerza vital. Un proceso a veces doloroso y a la vez ilusionante donde se conecta todo mi universo interior. Un auténtico misterio el resultado final del apasionante proceso.


– ¿Cuál es tu reflexión sobre el futuro de la música, la danza y la cultura en general?

Hemos creado, a veces una imagen de esta música como algo elitista al margen del gusto popular y con cierto aroma de exclusividad “solo apto para cultos” y tal vez tengamos que acercarnos más a la gente, dar a conocer nuestra música ¿de otra manera quizás? No podemos vivir siempre al margen como si fuéramos de otro planeta.

Me gustaría acabar con esta reflexión de la escritora donostiarra Luisa Etxenike:

“hay una identificación excesiva de la cultura con el entretenimiento, pero la cultura no es una actividad del tiempo libre sino lo que nos hace libres todo el tiempo”

Fotografía Jaime Villanueva (Diario Vasco)